De la misma forma que nos sentimos nos relacionamos. Somo seres de relación y en está cada uno pone lo que palpita en su alma.

Si una persona tiene tendencias de celos, envidia, resentimiento, egocentrismo, inseguridad…. Todo ello salpicara la relación y la desequilibrará antes o despues impidiendo crear vinculos afectivos sanos.

Hay que tratar de liberar cualquier relción afectiva de contaminaciones, el afan de posesión, el apego, el afan de dominio, las dependencias, las falsas expectativas, las actitudes simbioticas, las tendencias a manipular, presionar, las imposiciones, los reproches…

La persona madura se empeña en lograr relaciones fecundas y equilibradas, una afectividad sana que favorece a todos y evitar el contagio de los estados nocivos de ánimo, inculpar o increpar a los otros.

Muchas veces tenemos la impresión de que controlamos muy poco o nada, pero al menos siempre podemos controlar nuestra actitud ante los acontecimientos.
Una historia:

Venerable anciano. ¿Que haces para no perder nunca el equilibrio?
El sabio contesto:
No hay gran secreto en ello, amigos. Cuando algo no puedo controlarlo en el exterior, al menos sé que puedo controlar mi actitud ante ello.
¡Hay tantas cosas que se nos escapan, que no podemos controlar! Pero siempre podremos controlar nuestra actitud ante todo ello y saber tomarlo con ecuanimidad y calma,lo que hay que hacer es intentarlo

Diversos fragmentos del libro “Ingenieria emocional”
Ramiro Calle