La diferencia, lo que marca un cambio vital en nuestra existencia, es cuando conseguimos pasar de la reacción a la acción; cuando nos damos cuenta de que lo que sentimos depende , en gran medida de lo que pensamos y no de lo que nos este pasando.
Entonces asumimos que , de verdad, podemos controlar y provocar nuestas emociones más allá de lo que nunca habiamos pensado. Podemos ser felices o infelices colocando nuestro cerebro a nuestro favor o por el contrario poniendolo en nuestra contra.
 
Un ejemplo para verlo con claridad:
 
Imaginemos que estamos con nuestros compañeros de trabajo en la presentación del nuevo director de la compañía al que nadie conoce aún.
Por primera vez se dirige a todos para exponer las principales líneas de su actuación, lo que espera de nosotros….
Una vez acabado se marcha por lo cual no hay intercambio de criterios, asi que empieza un dialogo entre los compañeros.
¿Que descubrimos? Algunos se muestran positivos ante la gestión del nuevo director, otros se muestran pesimistas y pronostican toda clase de catástrofes, otros se manifiestan con cautela, otros hacen gala de su escepticismo……. y así indefinidamente, pero entonces cabría preguntarse , si lo importante son los hechos, , si estos determinan nuestras emociones ¿no tendríamos que sentir todos lo mismo? pues todos hemos presenciado la misma escena y escuchado las mismas palabras.
La respuesta en clara: cada uno puede sentir una emoción diferente porque cada persona, internamente estaba formulándose pensamientos mientras escuchaba.
Esas frases interiores que cada uno se ha dicho ( parece una persona inteligente,..o… me temo que este tipo es muy agresivo y sólo va a buscar sus éxitos a costa nuestra, ….Este se va a cargar a la compañia, …..Este pretende hacer una regularización sin decirlo claramente,….. Por fin tenemos una persona capaz , que sabra reconocer el esfuerzo de los que de verdad trabajamos….)
Estas frases, repito, son las que han causado las distintas emociones que experimentamos; explican porque unos se sienten esperanzados, otros decepcionados , otros deprimidos….
Esos pensamientos son los responsables de nuestras emociones y esto nos lleva a un axioma fundamental. Si aprendemos a controlar nuestros pensamientos, controlaremos nuestra vida.
 
Mª Jesus Alava Reyes