Si se calienta un recipiente con agua, se desprende vapor de agua, es decir un gas en que las moleculas pueden entrechocar entre si yendo cada una "a su bola".
Si se enfría el recipiente , el gas se transforma en líquido y las moleculas siguen separadas entre si, pero se "dan la mano".
Si la temperatura sigue disminuyendo llegara un momento en el que las moleculas decidan no cambiar de pareja de vez en cuando, sino organizarse en forma de cristales hexagonales maravillosos, los copos de nieve.
Del más puro desorden , pues emerge el orden.
La decisión de darse la mano o de formar enlaces no proviene del exterior, no es impuesta, sino que las moleculas tienen la capacidad de organizarse.
 
Podría ocurrir que el desorden no estuviera en el Universo, sino que la ignorancia nos impidiera todavía saber la manera que se fragua el orden  
 
Eduardo Punset
El viaje a la felicidad