El curso de la vida no se dibuja con una línea recta. Más bien se parece a una línea quebrada, en la que constantemente se pone a prueba la capacidad de cada uno para adaptarse al sube y baja, para realizar aterrizajes forzosos sin perder la dignidad y seguir la senda con sabiduría y serenidad.
 
El aprendizaje es lento y doloroso. Los obstaculos son bofetadas que muchas veces nos hacen rendirnos y nos dejan sin ganas de aprender.
 
La educación occidental se ha basado en la adquisición del conocimiento a partir de deducciones lógicas, en el estudio de cada parte de un problema para llegar a la solución. Nuestro método de percibir la realidad se ha apoyado en la lógica aristotélica, en la que no hay cabida para los matices de gris, la ambigüedad y los grados de probabilidad.
 
La ciencia actual se acerca a la llamada lógica difusa o pensamiento difuso, permite captar los matices de la vida real, donde nada es absolutamente blanco o negro. Este razonamiento contempla los matices de gris, las medias tintas, equilibrios de contrarios, verdadero y falso a la vez y las contradicciones.
 
 
Las dificultades de la vida son problemas a resolver y requiere de habilidades mentales que sobrepasan la lógica tradicional. Así se entiende la discrepancia que se observa entre el éxito académico y el éxito en el ámbito de los afectos.
La excelencia en lo académico depende en gran medida de un razonamiento lógico y un tratamiento métodico de datos. En el mundo de los afectos y de los sentimientos se necesita la lógica difusa e incorporar información basada en la intuición. Es lo que actualmente se denomina Inteligencia emocional.
 
La intuición es la percepción íntima e instantanea de una idea. La facultad de entender algo sin razonamiento, ni lógica ni analisis. La intuición conduce a conocer la realidaden su totalidad  como un todo, llega subitamente. Uno sabe una cosa, pero no sabe como lo sabe.
Todos hemos experimentado alguna vez una ráfaga de comprensión intuitiva, pero también estamos entrenados para desestimarla, ya que le concedemos mucha más credibilidad a la lógica. Por esto la intuición habla con una vocecita muy apagada en nuestro interior.
Los expertos afirman que la intuición se puede desarrollar y que hay cuatro métodos básicos por donde se manifiesta el conocimiento intuitivo:
 
Psíquico ( cuando se "olfatea" un peligro)
Emocional ( atracción o rechazo inmediato por alguien)
Mental ( solución instantanea de un problema intelectual)
Espiritual ( cuando se produce una iluminación o revelación)
 
Atención plena ( fragmentos)
Isabel S. Larraburu