El mejor amante es el que está hecho de poderosos músculos  psíquicos y tierna carne. A la mujer Salvaje tampoco le viene mal un amante un poco psiquico, es decir una persona capaz de "ver su corazón por dentro"
Cuando a la mujer salvaje se le ocurre una idea, el amigo o el amante jamás le dirá: Pues no sé,….. me parece una autentica bobada, una exageración, una cosa imposible, muy cara….  Un verdadero amigo jamás le dira eso.
Un amante/amigo que la considere una criatura viva que está creciendo como el árbol crece en la tierra , que la miren como un autentico ser vivo que respira, es humano, pero está hecho además de muchas otras cosas bonitas, humedas y mágicas. Un amante y unos amigos que presten su apoyo a la criatura que hay en ella.
Estas son las personas que le convienen a la mujer , pues serán sus amigos del alma toda la vida. La esmerada elección de los amigos y amantes y tambien de los profesores es esencial para conservar la conciencia, la intuición y la ardiente luz que ve y sabe.
 
 
Tres cosas distinguen el vivir del alma del vivir exclusivamente del ego y son
 
La capacidad de percibir y aprender nuevas maneras de hacer cosas
La tenacidad de recorrer un camino accidentado.
La paciencia necesaria para aprender a amar profundamente y durante mucho tiempo
 
El ego tiene tendencia e inclinación a evitar los aprendizajes. La paciencia no es lo suyo. Las relaciones duraderas no son su fuerte. Por consiguiente no podemos amar a una persona desde el ego perennemente cambiante sino desde el alma salvaje.
 
 
 
Regresar a un estado de vigilante inocencia no es un esfuerzo tan grande como acarrear ladrillos de uno a otro sitio, pues basta con permanecer inmovil el tiempo suficiente como para que el espirítu nos encuentre.
Dicen que todo lo que nosotros estamos buscando también nos busca a nosotros y que, si nos quedamos quietos , nos encontrará. Es algo que lleva mucho tiempo esperandonos. En cuanto llegue, no te muevas, descansa. Ya verás lo que ocurre a continuación…..
 
La palabra "inocente"  se utiliza a menudo para calificar a una persona sin criterio, a un simplon, pero las raices de las palabras se refieren a alguien libre de lesiones y daños. En español se aplica a una persona que procura no hacer daño a nadie, pero que también puede sanar cualquier daño o herida que los demás le hayan causado a ella.
 
Mujeres que corren con los lobos
Clarissa Pinkola Estés