El hombre y la mujer despiertos son seres que se mantienen por encima de lo estipulado, saben analizar lo que les llega del exterior y superan la imposición de modas, costumbres, tendencias…
 
 Avanzan por la vida aprendiendo de sus decisiones y sus consecuencias.
 
Se caracterizan por su curiosidad, aprenden estudiando y observando su entorno.
 
Nunca intentan convencer a los demás de sus propios pensamientos, pues saben de antemano que no existe una verdad y que todos tenemos nuestra verdad.
No compiten, son anti-mejor, anti-primero, anti-mas. Miran todo su entorno, todas las situaciones, lo que les hiere y les da felicidad intentando aprender y no adherirse a ninguna pauta fija, ninguna filosofía, ninguna moda….
 
Saben encontrar lo positivo de cada persona, para ellos la belleza no es armónica y simetrica. Su sentido de la belleza se apoya en lo interior y no en el exterior.
 
Son seres desinteresados; ríen, lloran, se enfadan. Nunca manipulan a nadie, intentan que las personas con las que se relacionan se encuentren bien. No soportan el sufrimiento físico ni psicológico de los otros seres.
 
Pasan por la vida intentando ser sinceros consigo mismos, nunca mienten, dicen siempre por norma lo que piensan. Cuando se equivocan saben decir "lo siento", no tienen un orgullo mal entendido. Su moralidad no se atiene a normas impuestas por el exterior. Tienen su propia moral basada en :
"NUNCA HAGAS LO QUE NO TE GUSTARÍA QUE TE HICIESEN A TÍ "
 
El misterio se encuentra en todas las vivencias. Su alma despierta unida a su mente, saben hacer una lectura diferente de todo lo que sucede a su alrededor.
 
Necesitan estar en contacto con la naturaleza, en ella recuperan sus fuerzas internas y se purifican de la negatividad emocional y psicológica.
 
Utilizan la intuición al igual que el analisis lógico, para ellos las capacidades más sutiles son las más importantes…
 
Su actitud crítica hacía si mismo y su alma que observa el acontecer de todo le permiten poseer una madurez interior y todo ello consigue que la persona sea un ser libre
 
La belleza de lo intangible
Helena Galiana