Cuando una mujer reclama la soberanía de su propia autoridad interna realiza un salto cuántico hasta la octava superior de lo femenino.
Se despiertan entonces sus sentidos más sutiles:
La intuición, la claridad interna y la sensibilidad hacía su propio ritmo; alcanza ese delicado estado que es la Gracia, experimentando todo el poder , la fuerza y la profundidad de ser mujer.
 
La risa y la vida le brotan desde lo más profundo de su ser, y da luz a su hijo natural: la dicha y el júbilo.
 
 
 
Cada vez somos más conscientes del fenomeno de la sincronicidad o coincidencia significativa como lo llamaba Carl Jung ; estos momentos avalan nuestra seguridad de que nuestro ser interior está en armonía con algo más grande y lógico de lo que nuestra mente consciente conoce.
La sincronicidad puede reforzar nuestra sensación de que vamos por buen camino.
 
 
En algun momento de nuestro camino comenzamos a integrar y abrazar todas nuestas partes, tanto las que consideremos bellas como las que no lo son tanto; las sombras , los combates , las traiciones, los dolores, las heridas….
 
Lo que ha sido nuestro desafio más grande se convierte en nuestra más poderosa fuerza, todas nuestras experiencias empiezan a dar cabida a muchas mas esperanzas y muchas más promesas.
 
Vamos danzando a través de todo, con todo y finalmente por encima de todo  ¡¡Danzamos con el corazón abierto y lo hacemos con suma dicha!! 
 
El despertar de la mujer consciente
Mary Elizabeth Marlow 
 
 
Casi todos nos encontramos mejor en ambientes que nos permiten practicar nuestra capacidad de decisión, expresar nuestra creatividad y disfrutar de las libertades personales.
 
La autoestima más beneficiosa y duradera es la que además de benigna es realista. Me refiero a la autoestima que está basada en la aceptación genuina de nuestras capacidades y limitaciones, en el goce de logros legítimos, en la ilusión enfocada hacía metas alcanzables y en la habilidad para discriminar entre las situaciones que podemos controlar y las que no.
 
El teologo Reinhold Niebuhr describe muy bien este don como " La gracia " para aceptar con serenidad las cosas que no podemos cambiar y el valor para cambiar las cosas que podemos cambiar y la sabiduría para distinguir las unas de las otras.
 
 
A medida que pasan los años es conveniente irnos desconectando de ciertos papeles propios de la juventud que ya no tienen sentido y sustituirlos por otros más apropiados y gratificantes:
Disfrutar de la intimidad real que implica abrirnos y mostrar quiénes somos de verdad; compartir ese yo autentico, coherente y sabio que sólo surge con el tiempo; unir el lado masculino y el femenino que todos llevamos dentro; superar la polarización entre hombres y mujeres….
 
Luis Rojas Marcos
Nuestra felicidad