La negación, la decepción y las falsas ilusiones son realidades cotidianas. Este es el equipaje que acumulamos durante nuestra vida. Cuanto más soportamos estros tres demonios interiores, más pesado se hace el equipaje y deshacernos de ellos se hace cada vez más difícil.
 
Cargamos con compartimientos y respuestas plantadas en nuestra vida como cruces invisibles.
En el intercambio de relaciones íntimas nos acercamos a los demás con complejas predisposiciones y obsoletos modos de comportamiento , y son muy difíciles de identificar ya que se han incrustado dentro de nosotros.
 
Experimentamos los momentos de la vida a través de las lentes que nosotros mismos hemos creado
 
Si tenemos un bajo concepto de nosotros mismos, puede que nos sintamos criticados constantemente.
Si somos temerosos no podremos confiar.
Si nos falta confianza, puede que nos rodeemos de un aire de falsa seguridad.
La autojustificación al hacer recaer a otros la responsabilidad y la culpa nos permite emplear la negación en nuestra defensa.
 
Podemos negar los fallos grandes y los defectos pequeños, podemos negar las responsabilidades y los compromisos.
Evitamos ver las cosas como realmente son y manipulamos los acontecimientos para mantener la ilusión que favorece nuestra perspectiva.
Usamos a otros como cabezas de turco para salvarnos.
Aunque reconozcamos la verdad a un nivel profundo y escondido, puede que la verdad sea demasiado cruel para reconocerla de forma abierta.
 Las relaciones conflictivas aumentan la decepción porque la culpa se trasmite de uno a otro.
Nos escondemos de la verdad para proteger nuestra imagen.
 
La manera que vemos el mundo y nuestro lugar dentro de él, da forma a nuestras actitudes, intenciones y comportamientos. Una visión estrecha da lugar a respuestas limitadas…..Si somos capaces de ser abiertos, creceremos. Si conseguimos relacionarnos con franqueza, veremos las cosas como son en realidad y no como el producto de nuestro armazón preconcebido.
 

Meditación
Naomi Ozaniec