Es fácil caer en la tentación de decir: lo importante es el amor que "mueve el sol y las estrellas".
¿Es ésta una afirmación verdadera o falsa? Pues ni lo uno ni lo otro porque el concepto AMOR se ha vuelto absolutamente equívoco.
A mis alumnos más jovenes solía explicarles una lección de filosofía que titulaba ¿Como sabe una persona que está enamorada?
Las respuestas aparecian en el siguiente orden:
 
1- Eso se nota
2- Porque te gusta mucho la otra persona
3- Porque no puedes dejar de pensar en ella
4- Porque estas triste cuando esta lejos
5- Porque estas muy alegre cuando está cerca.
 
 
Todas estas respuestas eran correctas pero insatisfactorias. Al final mis alumnos llegaron a una conclusión más acertada. sabes que quieres a una persona cuando además de lo anterior sientes tres peculiares necesidades:
 
1- Para ser feliz necesitas que la otra persona lo sea.
2- Necesitas colaborar a que eso suceda
3- Necesitas que la otra persona sienta lo mismo respecto de ti.
 
Entendido así, el amor es esencialmente activo.
 
José Antonio Marina
Aprender a convivir
 
 
Unas advertencias que se olvidan con frecuencia.
 
La primera es que el amor es cosa de dos. Uno solo no puede suplir lo que intrínsicamente depende del otro. Un monólogo nunca será una conversación.
 
La segunda es que una cosa es quererse mucho y otra saber convivir. El amor puede ser la gran energía que impulsa a superar las dificultades, pero para convivir se necesita una especial inteligencia y no todos los amores son inteligentes. En la convivencia hace falta conocer y comprender a las otras personas, respetar, reconocer su dignidad….
 
En tercer lugar la Empatía , que incluye tres elementos comprensión de los sentimientos propios y ajenos, simpatía que me hace alegrarme de las cosas buenas que le suceden a la otra persona y compasión que me hace sentirme afectado por el sufrimiento de los demás.
Si alguien no se alegra con las alegrias de otra persona y no se entristece con sus tristezas la convivencia va a ser una rutina torpe o una pugna peligrosa.
 
José Antonio Marina
Aprender a convivir
 
 
Se le ocurrió que todas las confusiones del amor provienen de considerarlo un estado, "estoy enamorado" es una descripción estadiza y paralizante. Es más una postura que un modo de ser o de sentir. Estoy enamorado, estoy de pie, estoy sentado.
Poca cosa. Don Nepomuceno pensó que el amor no era un estado sino una actividad….
 
Los magnolios del jardín estaban en flor, el olor llenaba los caminos. Una canción lejana , melancolica y ritmica venía y se alejaba con el vaiven del aire. El señor de Cárdenas seguía meditando. El conocimiento no alcanzaba nunca la cosa en sí, ni tampoco, por supuesto, la persona en sí.
Una y otra habitaban un país inalcanzable. Tampoco el sentimiento podía saltar del sujeto hacía el objeto. La realidad es como el horizonte. La prisa por llegar a él no hace más que apresurar su alejamiento.
 
Lo que nos une con la realidad es la acción, penso don Nepomuceno Carlos de Cárdenas. La potencia unitiva del amor, de la que hablan los antiguos, no es el sentimiento, es la acción compartida. Eso lo une todo: conocimiento, sentimiento, acción, pasión, los fines propios, los fines ajenos.
Al fin creyo saber lo que era el amor:
El amor es el deseo de hacer cosas juntos. Vivir sobre todo …
 
JAM: No se me ocurre decir que el amor es sólo el deseo de hacer cosas juntos. A los componentes de una banda de forajidos les gusta asaltar bancos juntos y no tiene por qué existir un gran amor entre ellos. Solo digo como Nepomuceno, que dadas todas las otras condiciones del amor las ganas de crear juntos es un elemento a considerar y muy importante para prever su evolución
 
Jose Antonio Marina
El laberinto sentimental