Una importante habilidad que todos deberiamos aprender y prácticar es la motivación positiva hacia  uno mismo. Con la motivación están ligados otros valores como la tenacidad, la perseverancia, el entusiasmo, la capacidad de trabajo, de salir adelante a pesar de las dificultades, el optimismo, no dejarse hundir por los contratiempos…
 
Esta es una habilidad fundamental de la inteligencia emocional.
 
Quien posea mucha capacidad intelectual pero se hunda al primer obstaculo y renuncie a lo que está haciendo, dificilmente logrará el éxito y el equilibrio necesarios para vivir feliz.
Mientras que aquel con la misma o menor capacidad intelectual pero que sea tenaz, constante, disciplinado entusiasta, logrará lo que se proponga y estará más satisfecho consigo .
 
Con la inteligencia emocional en orden, una persona se pone el listón más alto y su esperanza es muy alta. Se considera a si misma con la capacidad de poder afrontar todas las dificultades que puedan surgir, porque sabe motivarse a si misma, sabe que encontrará la forma de alcanzar sus objetivos.
 
El optimismo es una herramienta muy importante, impide caer en la depresión , la abulia, la apatía y el victimismo.
Otra de las habilidades básicas de la inteligencia emocional consiste en reconocer las emociones ajenas, de ahí procede la empatía: la identificación mental y afectiva de una persona con el estado de ánimo de otra.
 
Son habilidades que pueden y deben aprenderse.
 
Inteligencia Emocional
Margaritte Genet