Nunca contemples a la persona con la que mantienes una relación complicada como al enemigo, considéralo un maestro capaz de desvelar tus sentimientos más profundos. Cuando llegamos a la conclusión de que la otra persona es un héroe o bien un villano, perdemos una valiosa oportunidad de conocernos a nosotros mismos.
 
Quiza sea bueno comprender como detrás de cada lazo afectivo hay una elección personal, la nuestra.
 
Decidimos vincularnos afectivamente a tal o cual persona porque necesitamos seguir manteniendo determinada imagen respecto a nosotros mismos intacta.
Algunos sólo pueden relacionarse con personas de las que reciben adulación y reconocimiento, mientras que otros mantienen una imagen denigrante de sí mismos al entablar relaciones con personas que no reconocen su valor.
 
 
Si deseamos mantener relaciones enriquecedoras con otras personas, el momento idóneo será aquel en el que la imagen que tengamos de nosotros mismos sea la adecuada.
Con ello no digo que debamos trasformarnos en seres perfectos, sino más bien que incluso con nuestros defectos y pese a nuestros errores estemos satisfechos con la forma en que nos hemos construido asumiendo que dicha construcción no puede ser en ningun caso un proceso cerrado y por tanto susceptible de nuevas modificaciones
 
Antonio decía sufrir por la actitud crítica de su amigo Pedro. Las criticas siempre iban dirigidas a temas profesionales, cuestionaban la capacidad de Antonio de llevar a cabo su tarea. Antonio llego a reconocer que si Pedro en vez de criticar su labor profesional, hubiese criticado su forma de vestir, no le provocaría tanto molestar.
El problema es que su amigo criticaba aquel aspecto de su vida con el que él mismo no se sentía satisfecho. Su rechazo activaba y hacía explícitas sus propias dudas 
 
 
SOS…Psicología útil 
Maestros del corazón
Natalia Sylvia Ramos Díaz