Algunas veces se tratará de un valle, otras subiras a la cima….tiene su cadencia. No puedes escalar cimas todos los días. Si sólo tienes cimas , estas pierden su valor.
Las cimas hay que ganarlas primero conquistando el valle.
La energía se acumula por estar en el valle, la cima nace del valle.
 
 
En la cima habrá gozo, el el valle habrá paz. Ambas cosas son hermosas. A la larga, la paz es más valiosa que el gozo, porque este es momentáneo, no puedes estar en la cima más que un momento. Una cima es algo muy pequeño, es como una pirámide. No puedes estar allí largo rato….Pero en un valle puedes quedarte todo el tiempo que quieras.
Ambos son importantes y ambos te ayudan a crecer.
 
La cima tiene gran intensidad, pero la intensidad agota, el valle no la tiene pero posee silencio y ese silencio es mucho más valioso, se presta a la metamorfosis. Te acompañara durante veinticuatro horas. Una vez que has conocido el valle, el valle te seguirá. La cima quedará lejos , quedaras exhausto y te dormiras. El valle irá contigo durante días.
 Equilibrio cuerpo-mente
Osho
 
 
 
"Pienso que el amor podría estudiarse mejor a partir de tres dimensiones básicas. Cuando estos elementos logran acoplarse de manera adecuada, decimos que estamos en presencia de un amor unificado y funcional… Eros (el amor que toma y se satisface), philia (el amor que comparte y se alegra) y ágape (el amor que da y se compadece )"
 Walter Riso
Ama y no sufras
 
 
 
 
 
Eros es acción,  Afrodita, por su parte, es la encarnación femenina de la resignación a esa atracción irresistible, necesaria para la imaginación sexual y para que la tierra se habite.
 
Philia es el amor que comparte y se alegra a través de una lujuria empática y amena. Es un estado de colmamiento por la posesión de cierto bien frente al cual disminuye o desaparece el esfuerzo de presentarnos bajo las máscaras de la apariencia ya que nuestra mutua aceptación no exige de simulacro ni de hipocresía. Por eso estamos siempre dispuestos al disfrute y a una complicidad bien entendida.
Con la amistad aparece un acento triunfal que nos abre un horizonte de cara al futuro, a la posibilidad de continuar construyendo nuestra relación porque no hay límites para ella. Basada en la igualdad de nuestra humanidad no hace distingos de género, clase, raza, religión, etnia o edad. No es algo dado, es algo a alcanzar
 
Ágape es el amor que da y se compadece, es la consolidación de la benevolencia y del altruismo en el amor. Cuestión que sólo es posible a través de la imaginación sensible, de una especie de telepatía emocional: sentir con el otro su desgracia, pero también su alegría, su angustia y su dolor. Para alcanzarlo es indispensable de una modulación en el uso de la fuerza y del poder. Sólo hay confianza cuando existe la certeza de que la debilidad de uno no es la fuente para la rudeza del otro. Tampoco es algo dado, es algo a alcanzar.
 
Tanto philia como ágape son una especie de ideales que exigen un compromiso que se reconstruye a diario en la voluntad de dirimir nuestras diferencias con el propósito de alcanzar una convivencia satisfactoria, una vida en armonía consigo mismo y con los otros, es decir, en una paz y un goce libremente aceptados, compartidos e interiorizados.
 Carlos Arteaga Pallares
Médico Psiquiatra