Cuando el bosque oscuro cayó ante mí
y todos los senderos estaban cubiertos de vegetación.
Cuando los sacerdotes del orgullo dicen que no existe otro camino,
cultivé las penas de piedra.

No creía porque no podía ver.
Aunque tú viniste a mí en la noche,
cuando el amanecer parecía perdido para siempre
tú me mostraste tu amor
a la luz de las estrellas.

Dirige tu mirada hacia el océano.
Dirige tu mirada hacia el mar.
Cuando la noche oscura parezca interminable…
por favor… recuérdame.

Luego, la montaña surgió ante mí
cerca del profundo pozo del deseo,
desde la fuente del perdón,
más allá del hielo y del fuego.

Dirige tu mirada hacia el océano.
Dirige tu mirada hacia el mar.
Cuando la noche oscura parezca interminable…
por favor… recuérdame.

Aunque compartimos este humilde sendero, solos.
¡Qué frágil es el corazón!.
Oh, regala alas para volar a estos pies de arcilla,
para acariciar el rostro de las estrellas.

Insufla vida a este débil corazón,
levanta este velo mortal de miedo.
Coge estas esperanzas deshechas, grabadas con lágrimas.
Nos elevaremos sobre estas preocupaciones terrenales.

Dirige tu mirada hacia el océano.
Dirige tu mirada hacia el mar.
Cuando la noche oscura parezca interminable…
por favor… recuérdame…
por favor… recuérdame…

Loreena McKennitt