El ser humano sólo experimenta una felicidad integra y realiza satisfactoriamente sus posibilidades internas de ser, en las actividades o estados que no tienen más meta que sí mismos. Lo intrínsecamente útil no equivale a lo inútil ni a lo no-práctico.
 
Lo utilitario se relaciona con el "tener" ; lo intrínsecamente útil con el "ser". Así las actividades utilitarias aumentan nuestro haber, nuestras tenencias: a través de ellas adquirimos todo tipo de logros, de posesiones materiales o sutiles y desarrollamos las habilidades físicas y psiquicas que nuestro ego tiende a considerar también como "posesiones", com parte de su haber.
Pero sólo las actividades valiosas "per se" que no se orientan exclusivamente hacía la obtención futura de ciertos logros o resultados, permiten el crecimiento de nuestra esencia; sólo estas últimas satisfacen nuestra necesidad de ser en plenitud.
 
El que ama no necesita que algo exterior justifique u otorgue sentido a su amor, pues ese estado es valioso en sí mismo. El que se conmueve ante la contemplación de algo profundamente bello, sabe que su contemplación es un preciado tesoro; no necesita tasadores que le confirmen el valor o la utilidad de su experiencia.
 
 
 
El vacio esencial, sólo se supera cuando abandonamos el impulso por tener…..y dejamos a las cosas a las personas y a las situaciones ser lo que son , sin esperar que sean de ningún modo en particular, sin buscar en ellas ningún provecho o beneficio personal. También cuando nos permitimos sencillamente ser y abandonamos nuestra ansiedad por lograr, por tener que llegar a ser "esto" o lo "otro"…
 
Mónica Cavallé
La sabiduría recobrada ( fragmentos)