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 El hombre nunca puede parar de soñar. El sueño es el alimento del alma, así como el alimento del cuerpo es la comida. En muchas ocasiones, durante nuestra existencia, vemos cómo se rompen nuestros sueños o se frustran nuestros deseos, pero es necesario continuar soñando, pues, en caso contrario, nuestra alma se muere y Ágape no penetra en ella. Ágape es el amor universal, aquel que es más grande y más importante que el sentimiento de simpatía por alguien concreto.
 
Éste es el amor grande que nos empuja a continuar luchando a pesar de todo, a conservar la fe y la alegría y a combatir en el buen combate. El buen combate es aquel que se entabla porque nuestro corazón lo pide. En los tiempos heroicos, cuando los apóstoles iban por el mundo predicando el Evangelio, o en la época de los caballeros andantes, esto era más fácil: había mucha tierra por recorrer, mucho que resolver y mucho que construir. Sin embargo, hoy en día el mundo es diferente, y el buen combate se trasladó de los campos de batalla al interior de nosotros mismos.
 
Paulo Coelho