Tu ser es sólo una semilla. Cuando llegas al mundo no naces como un árbol, sino como una simple semilla y tienes que crecer hasta el punto de la madurez, de la floración, y esa floración te llenará de alegría, de satisfacción.
 
Una semilla tiene que viajar hasta muy lejos para transformarse en unas flores. Es una peregrinación. Es un impulso maravilloso que concede la naturaleza misma.
 
Creceras y florecerás y a lo mejor te salen rosas, mientras que a otro quizá le salgan caléndulas. Tú no serás superior al otro por las rosas, ni el otro inferior a ti por las caléndulas. Lo importante es que los dos habeís florecido y ese florecimiento produce una enorme satisfacción. Desaparece la frustación, la tensión, y te invade una gran sensación de paz, esa paz que te inunda, que sobrepasa la comprensión.
 
Tienes que emplear a fondo tu inteligencia para distinguir entre tu impulso natural y los condicionamientos sociales. Olvidate de ellos ( son una estupidez) para que tu naturaleza siga siendo pura, impoluta.
 
Osho
El libro del ego
liberarse de la ilusión