Solemos confundir la realidad con nuestras representaciones de la realidad, una confusión que nos lleva a reaccionar frente a nuestras propias representaciones como si de la misma realidad se tratara. Pero una cosa son los hechos y otra, la manera en que cada cual los interpreta y valora en función de sus creencias, prejucios, temores, deseos, expectativas, escala de valores, condicionamientos culturales o biográficos…..Un mismo hecho puede ser vivenciado y significado de modo muy distinto por diversas personas.
 
Para el pesimista…el mundo es tan terrible como él se lo representa. Cree que lo que le atemoriza es el mundo, cuando lo que le asusta, en realidad, es su visión aterradora de él, es decir sus propios pensamientos. Y puesto que confunde su visión del mundo con la realidad, cree, además,que quienes no perciben las cosas como él son unos ilusos.
 
La filosofía, maestra de vida
 
Mónica Cavallé