Todos deseamos sufrir menos y ser más felices, pero hemos aprendido lecciones distintas con respecto a lo que puede procurarnos la felicidad, cada uno ha aprendido a valorar determinadas emociones más que otras.
El placer supremo es para algunas personas la seguridad; para otras la aventura.
Nuestra jerarquía de valores consiste en la lista de actuaciones que consideras más valiosas (placenteras) o más dignas de evitar ( dolorosas).
 
Todas las decisiones vienen impulsadas por el deseo inconsciente de vivir tus valores placenteros y huir de los dolorosos.
 
Los valores placenteros se conocen como valores progresistas, incluyen emociones como el amor, la alegría, la libertad, la seguridad, la pasión, la paz de espiritu, salud, éxito, ternura, poder, comodidad.
 
Los valores dolorosos se conocen como valores repulsivos, el rechazo, la ira, la frustación, el fracaso, la humillación, la culpa, la depresión, la soledad.
 
Además de los valores progresistas y los repulsivos hay otras dos categorias de valores: los finales y los mediáticos.
Podrias por ejemplo pensar que valoras tu coche, pero éste no es más que un medio para conseguir un fin. El valor último que persigues es un estado emocional: de excitación ( un Porsche), de prestigio ( un Mercedes) o de seguridad ( un Volvo)
Desgraciadamente , la gente suele decidir con vistas a sus valores mediáticos ( objetivos) y fracasa en lo que se refiere a lo más importante: los valores finales ( las necesidades emocionales que son el motor de la vida).
 
Una de las razones más importantes para aclarar tu jerarquía de valores es la necesidad de descubrir los conflictos de valores que pueden impedir que avances.
Si por ejemplo el éxito es tu principal valor progresivo y el rechazo tu principal valor repulsivo estas dos emociones obrarían en sentido contrario. Jamás conseguirías obtener el placer del éxito sin arriesgarte al dolor del rechazo, de hecho es muy probable que saboteras tu propio éxito antes de avanzar demasiado en su dirección porque el miedo al rechazo te impediría correr los riesgos necesarios para tener un éxito significativo.
 
Haz una lista de tus valores progresistas y otra de los repulsivos, al conocerlos has descubierto las prioridades que condicionan tu vida y el sistema de placer y dolor que te ha estado impulsando.
 
Si no tomamos el control de nuestros procedimientos valorativos, estas podran arrastrarnos por un camino que nos haga desconfiar de nuestras capacidades.
Los valores nos ayudaran a navegar por mares calmos y tormentas rugientes, te permitiran mantener el rumbo de tu destino
 
Pasos de gigante
Anthony Robbins
 
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